martes, mayo 19, 2009

Arte Radikal Para Jesús
Comments Cristianos @ Arte Radikal Para Jesus

jueves, abril 23, 2009

Cristo nos necesita

Cristo nos necesita

Cristo, no tiene manos, tiene solamente nuestras manos para hacer el trabajo de hoy.

Cristo no tiene pies, tiene solamente nuestros pies para guiar a los hombres en sus sendas.

Cristo, no tiene labios, tiene solamente nuestros labios para hablar a los hombres de sí.

Cristo no tiene medios, tiene solamente nuestra ayuda para llevar a los hombres a sí.

Nosotros somos la única Biblia, que los pueblos leen aún; somos el último mensaje de Dios escrito en obras y palabras.

(Desconozco el autor)

Santa Gladys

Gladys, Santa
Reina de Gales
Etimológicamente significa “lirio, gladiolo”.
Viene de la lengua galesa.Gladys nació en Gales en el siglo V. Era la mayor de los 24 hijos de Brychan de Brecknock, esposa de san Gundleus, y madre de los santos Cadoc y, posiblemente de Keyna.
Gladys llevó una vida muy interesante. Se dice que después de su conversión por el ejemplo y la exhortación de su hijo, ella y Gundleus vivieron una vida austera.
Adquirieron la costumbre de tomar baños de noche en Usk, seguidos de un buen paseo.Su hijo los convenció para que pusieran fin a esa práctica y que se separaran.
Gladys se fue a Pencanau en Bassaleg. Los detalles de esta historia provienen del siglo XII.Incluye milagros que tuvieron lugar en tiempos de san Eduardo el Confesor y Guillermo I.
También se cuenta que los primeros años de su matrimonio no fueron muy ejemplares que digamos. Tuvo que ser su hijo que les convenciera para que se corrigieran de sus defectos.
A ruegos de su hijo, se marchó a llevar una vida de eremita en el lugar llamado hoy Stow, en donde hay una iglesia levantada a san Wooloo.A raíz de que la mujer se fuera de eremita, el marido hizo otro tanto.
La fiesta de Gladys y de su marido es el 29 de marzo.¡Felicidades a quien lleve este nombre!
Autor: P. Felipe Santos Fuente: Catholic.net

jueves, marzo 19, 2009

  • Un momento de silencio... como San José
  • Fuente: Catholic.net Autor: Ma Esther De Ariño
  • Así como hay dolor y alegría, así como hay inquietud y paz; así el hombre tiene en su vida dos cauces por donde transcurre su existencia: La palabra y el silencio.
  • La palabra, del latín parábola, es la facultad natural de hablar. Solo el hombre disfruta de la palabra. La palabra expresa las ideas que llevamos en nuestra mente y es el mejor conducto para decir lo que sentimos. Hablar es expresar el pensamiento por medio de palabras. Es algo que hacemos momento tras momento y no nos damos cuenta de que es un constante milagro. Hablar, decir lo que sentimos, comunicar todos nuestros anhelos y esperanzas o poder descargar nuestro corazón atribulado, cuando las penas nos alcanzan, a los que nos escuchan.
  • Nuestra era es la era de la comunicación y de la información. Pero la palabra tiene también su parte contraria: El silencio. Nuestro vivir transcurre entre estos cauces: la palabra y el silencio. O hablamos o estamos en silencio.
  • Cuando hablamos "a voces" la fuerza se nos va por la boca... hablamos y hablamos y muchas veces nos arrepentimos de haber hablado tanto... Sin embargo el hablar es algo muy hermoso que nos hace sentir vivos, animosos y nos gusta que nos escuchen.
  • El silencio es un tesoro de infinito valor. Cuando estamos en silencio somos más auténticos, somos lo que somos realmente.
  • El silencio es algo vital en nuestra existencia para encontrarnos con nosotros mismos. Es poder darle forma y respuesta a las preguntas que van amalgamando nuestro vivir. ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Y va a ser en ese silencio donde vamos a encontrar las respuestas, no en el bullicio, en el ajetreo, en el nerviosismo, la música ruidosa, en el "acelere" de la vida inquieta y conflictiva porque es en el silencio y por el silencio donde se escucha la voz de Dios pues bien dicen que "Dios habla quedito"
  • Meditando en estas cosas pienso en José el carpintero de Nazaret. El hombre a quien se le encomendó la protección y el cuidado de los personajes más grandes de la Historia Sagrada y no nos dejó el recuerdo de una sola palabra suya. Nada nos dijo pero con su ejemplo nos lo dijo todo. Más que el más brillante de los discursos fue su testimonio callado y lleno de amor.
  • San José, el santo que le dicen: "Abogado de la buena muerte". Porque... ¿A quién no le gustaría morir entre los brazos de Jesús y de María como él murió?
  • José tuvo una entrega total. Una vida consagrada al trabajo, un desvelo, un cuidado amoroso para estos dos seres que estaban bajo su tutela y supo, como cualquier hombre bueno y padre de familia, del sudor en la frente y el cansancio en las largas jornadas en su taller de carpintería y supo del dolor en el exilio de una tierra extranjera y supo en sus noches calladas y de vigilia del orar a Dios mirando el suave dormir de Jesús y de María, pidiendo fuerzas para cuidar y proteger a aquellos amadísimos seres que tan confiadamente se le entregaban. No tuvo que hablar.
  • No hay palabras que superen ese silencio de amor y cumplimiento del deber. Ahí está todo. Ahí está Dios. En las pequeñas cosas de todos los días, en la humildad del trabajo cotidiano.
  • El no fue poderoso, él no tuvo un puesto importante en el Sanedrín, él... supo cumplir su misión y su silencio fue su mayor grandeza.
  • Las almas grandes no lo van gritando por las plazas y caminos, se quedan en silencio para poder hablar con Dios y Dios sonríe cuando las mira.
  • Que podamos tener cada día, aunque sean cinco minutos de silencio, para oír la voz de Dios.

miércoles, enero 21, 2009

  • DICHOSOS
  • Dichosos los que saben reírse de sí mismos, porque no terminarán nunca de divertirse.
  • Dichosos los que saben distinguir una montaña de una piedra, porque se evitarán muchos inconvenientes.
  • Dichosos los que saben descansar y dormir sin buscarse excusas: llegarán a ser sabios.
  • Dichosos los que son suficientemente inteligentes como para no tomarse en serio cuando los calumnian: serán felices siempre.
  • Dichosos los que están atentos a las exigencias de los demás, sin sentirse indispensables: serán fuente de alegría.
  • Dichosos ustedes cuando sepan mirar seriamente a las cosas pequeñas y tranquilamente a las cosas importantes: llegarán lejos en esta vida.
  • Dichosos ustedes cuando sepan apreciar una sonrisa: vuestro camino estará lleno de sol.
  • Dichosos los que piensan antes de actuar y oran antes de pensar: evitarán muchas tonterías.
  • Dichosos ustedes, sobre todo, cuando sepan reconocer al Señor en todo lo que se encuentran: habrán logrado la verdadera luz y sabiduría.
  • Autor Desconocido

viernes, noviembre 28, 2008

DECALOGO PARA LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

DECALOGO PARA LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

1. VIGILA y cuida los dones que Dios te ha dado. No es bueno dejar que muera o no sirva para nada, lo mejor que existe en nosotros.

2. VIGILA tu vida interior. ¿Por qué tanto empeño en la eficacia, en lo que se ve y, tan poco, en el equilibrio de uno mismo?

.3. VIGILA tu vida exterior. No te dejes llevar por las sensaciones. Llena, todo lo que haces y eres, con contenido y verdad

4. VIGILA aquello que te produce vértigo o temor. No dejes que, nada ni nadie, perturbe tu derecho a estar y a vivir en paz.

5. VIGILA las tareas que tienes encomendadas. Dales un cierto sabor cristiano. ¿Que no te atreves? ¿Que es difícil? Dios también lo tuvo complicado para hacerse presente en medio de los hombres

6. VIGILA tu reloj. No vivas sin sentido. Que no pasen las horas sin un pensamiento para Dios por lo mucho que ama y se acerca hasta la humanidad.

7. VIGILA tu fe. No es lo mismo ser bueno que ser creyente. No es suficiente ser bueno y dejar de lado a Dios. ¿Dónde está la fuente y la cumbre del bien si no es en Dios?

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8. VIGILA tu compromiso con la Iglesia. Si nos alejamos del calor, podemos coger un resfriado. Si nos alejamos de la Iglesia, podemos contaminarnos con una poderosa neumonía espiritual.

9. VIGILA tu caridad. Sal al encuentro de algo o de alguien. Prepara el camino al Señor en tu casa, con tu familia, con tus amigos.

10. VIGILA tu testimonio. ¡Habla de Dios! Comienza a pensar en dónde y cómo instalar el belén, la estrella, un signo cristiano.

jueves, noviembre 20, 2008

Todo hombre ante Dios no pasa de ser un niño.
Jesús se levanta vencedor y regresa al Padre dejándonos el camino abierto, pero en ese camino hay una puerta estrecha que podremos pasar si nos volvemos niños.
Jesús se va pero quedamos nosotros, Él era "La Luz del mundo", pero también nos dijo que que nosotros somos la luz del mundo, es decir que debemos iluminar a los que nos rodean.
¿Se imaginan lo que serían los millones de católicos alumbrando con su fe al mundo entero?.
Esa luz, esa fe, es amor, y precisamente en ese amor conocerán que somos discípulos de Cristo.
Debemos llevar a todos la caricia de la mano invisible de nuestro Padre Dios, que nos ama, a todos.